Alturas de Qanta

Aprovechando los feriados, se decidió visitar Qanta y sus alrededores. El camino hacia Qanta tiene muchas obras en la carretera, las que dificultan la llegada rápidamente desde el kilómetro 22 y causan tráfico en la ida. Una vez en Qanta, nuestro primer punto era almorzar, para luego emprender el camino a LACHAQUI.

Una vez que estábamos felices y contentos por el almuerzo, enrumbamos a LACHAQUI. En el camino también estaban haciendo obras y encontramos un letrero que decía LACHAQUI 20KM. Todo incrédulo dije son solo 20KM, primera vez que venía a Qanta y encima no estaba aclimatado, ya imaginaran todo lo que me sucedió al manejar en altura, la próxima vez calladito ando pedaleando.

La ruta es excelente con los diversos paisajes, claro que en algunas partes no ves nada por la niebla que hay. Menos mal, no llovió ese día y subimos un poco más tranquilos, haciendo paradas para las fotos y pensando cuantos KM más nos faltaban. Comenzó el dolor de cabeza y la falta de oxígeno, así que absorbíamos el aire hasta al fondo y exhalábamos. Tenía ganas de avanzar más rápido, pero no lo lograba mucho por la falta de oxígeno. Encontrábamos a moradores en el camino y conversábamos un poco con ellos. Había que pasar sin ser descortés y averiguando cuanto faltaba o si habría lluvia torrencial. Como los días anteriores llovió demasiado, es por ello los charcos de agua y lodo en el suelo.

Avanzábamos y de pronto se escuchó a lo lejos música, entonces ya faltaban pocos metros para llegar a LACHAQUI, recién había anochecido y con nuestras linternas, avanzábamos. Teníamos una niebla espesa y con bastante humedad, hasta que vimos el portal de ingreso de LACHAQUI. Nos recibieron unos perros que nos hicieron correr, ahí ya te olvidabas de la falta de oxígeno.

Lo primero que buscamos fue cenar y descansar, haciendo tiempo para ver el partido de fútbol (jugaba Perú contra Venezuela). Pensaba en una cervecita al Tiempo, pero hacía mucho frió, así que agüita de muña bien caliente. Debimos de comer menos cosas sólidas, porque te puede molestar el estómago durante la noche.

Ya amaneciendo, desayuno en la POLLERIA BAR RESTAURANT “EL ZURDO”. Nos atendió una gentil señora campechana. Algunos tomaron su sopa verde. Por mi parte, mi agüita de muña y su papita con queso antes de salir a conocer LAGUNA GRANDE, la que estaba a unos KM antes de llegar a LACHAQUI.  De ahí aproximadamente entre ida y vuelta fueron cerca de 10KM.

Durante el descenso desde LACHAQUI pasamos por pueblitos como Arahuay, Collo y Licahuasi hasta llegar a Quives. Espero no haberme equivocado en los nombres. Fue un entretenido descenso con todo el paisaje natural que pareciera que te abraza al pasar. Ya vimos que próximamente estarán abiertos un par de puentes para vehículos.

Luego que nuestro compañero Luis Zanabria pinchara llanta a diestra y siniestra, acabando con el stock de las cámaras de reserva de todos durante el camino hasta Quives, buscamos donde almorzar un riquísimo caldo para reponer fuerzas y enrumbar pedaleando hacia Lima. Por cierto no recomendaría el regreso a Lima de noche. Muy complicado con todo lo que están arreglando la carretera. Muchos autos, trafico, tierra mojada, charcos, lodo, piedras, arena y la poca visibilidad por el polvo que se levanta en el camino. En fin todo salió muy bien y llegamos a nuestras casas, sanos y salvos. Muchas gracias por cuidarnos todo el camino durante este viernes santo.

Luis Ybañez Taccsi
ProBike Perú