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LA BICICLETA POPULAR ¿Para el Perú o solo para Lima? – Pros y Contras.

Se ha estado comentado mucho sobre la bicicleta «popular» propuesta por la ATU y ante tal expectativa consideramos hacer pública nuestra opinión. ¿Es positiva la propuesta? ¿Se adecúa a lo que el escenario peruano posee en sus ciudades? En esta publicación comentaremos principalmente las ventajas a favor y en contra de esta bicicleta evitando opinar del costo de producción y el precio final por ser puntos muy polémicos. Veamos:

ANTES DE: EL ESCENARIO.
Para referir si una bicicleta es idónea es importante tomar en cuenta el sitio donde se va a desplazar. Antes que nada, ¿Qué estamos evaluando? ¿Una bicicleta para Perú? ¿O tan sólo una bicicleta pensada para la ciudad de Lima? Dependiendo de la respuesta se determinan las conclusiones.
Si es una bicicleta para todo el país, sencillamente no califica para la mayoría de situaciones de cada ciudad y región. La diversidad de climas y sobretodo, terrenos, la harán ideal para la mayoría de ciudades de la costa pero en lo que respecta a la amazonía y los andes, va a quedar muy mal parada. Sin embargo, quedémonos en que es una bicicleta que se pensó únicamente para la ciudad de Lima (sí, sí, la frase «Lima es el Perú» en la cabeza de nuestras autoridades sigue siendo parte de nuestra herencia).
Como una bicicleta netamente limeña, el vehículo de la ATU tendrá aspectos mayormente positivos y algunos negativos que reducirá su atractivo de adquirirla, salvo algunas mejoras que mencionaremos al final de este resúmen de pros y contras.

ASPECTOS POSITIVOS:

Foto: El Comercio

Color: Visible tanto en el día como en la noche. La combinación del azul esmaltado y el turquesa permite verla a buena distancia si se encuentra en posición lateral. Vista desde atrás o de frente ofrece gran posibilidad de reflejo en horario nocturno.

Seguridad: Un factor a aplaudir es que la adquisición de la bicicleta vendrá acompañada de un casco, elemento que podría ser la diferencia entre la vida y la muerte en determinadas circunstancias. El casco aumenta hasta un 30% las posibilidades de que un accidente no acabe en fatalidad. Otros accesorios incluidos y que viene como tema obligatorio en la Ley de la Bicicleta 30936 son el timbre y las luces delantera/posterior de recarga USB. En este punto no se tiene mucho detalle de la duración efectiva de las baterías de las luces.

Frenos: Los frenos V-Brake escogidos para esta bicicleta son suficientes para el desplazamiento para el que se le tiene pensado. Son accesorios de reacción rápida si la calidad de las pastillas también son aceptables. El desgaste de las mismas debería ser menor ubicándolo en planos de poco esfuerzo.

Transmisión cubierta: Cubrir la cadena a la altura de la catalina (crank) sugiere proteger el contacto entre la prenda de vestir y la grasa que siempre traerá la misma, evitando una situación incómoda cotidiana. El uso adicional de tapabarros también está bien pensado, considerando el invierno limeño.

Comodidad: El asiento regulable está pensado para diversos tipos de personas, considerando talla, peso y tiempo de pedaleo. Algunas personas altas pueden encontrar dificultad debido a que se trata de un vehículo aro 26. No se tiene conocimiento de que exista una versión aro 29, la que podría aliviar el problema de la talla. Por su parte, el manubrio «Porteur» permite que el usuario se mantenga con la espalda recta, aunque esto genera un problema que veremos líneas más adelante.

ASPECTOS NEGATIVOS:

Ausencia de sistema de cambios: La idea errónea de que «Lima es una ciudad plana» parece haber calado hondo para concebir esta bicicleta. Basta tomar un mapa geofísico, comparándolo con las zonas urbanas y darnos cuenta de que la «Lima Plana» llega a lo mucho, al 55% de su superficie urbana total. El porcentaje restante corresponde a zonas urbanas existentes en pendientes entre el 5 a 12 por ciento o en altitudes entre 250 a 400 metros sobre el nivel del mar.
Por tanto, la bicicleta popular y su piñón fijo, está pensada para situaciones muy ideales y cómodas, la que existe en distritos «clásicos» de ciclovías interconectadas o pendientes de poco esfuerzo. No tendrá problemas para desplazarse entre Miraflores y el Cercado o desde el Callao a La Victoria, pero la cosa cambia en el distrito de San Juan de Lurigancho, La Molina, parte de Surco, Chorrillos y ni que decir de los distritos de Lima Norte y gran parte de los distritos de Lima Sur. La falta de cambios demandaría un esfuerzo mayor o inútil. Considerar tan sólo al ciclista urbano de distritos que cumplen el ideal europeo significa, sin querer, no tener en cuenta al universo total de ciclistas urbanos peruanos o limeños. No es malo tomar de modelo a Holanda (hoy Países Bajos) o Dinamarca, pero es importante señalar que su geografía e idiosincrasia son característicos Ubiqúemonos en nuestra real situación para que a partir de ahí nos parezcamos un poco a ellos.
Otro «mito» que se ha ido formando en las autoridades responsables del transporte no motorizado, es que el ciclista urbano limeño acostumbra trayectos de 7 o menos kilómetros en su día a día, cuando desde hace mucho se pedalea entre los 10 y los 15 kilómetros en promedio. Ello incide en haber seleccionado una bicicleta de estilo «campera», estimada para viajes muy cortos y tipo «paseo». También aquí, la ausencia de sistema de cambios, hará muy tedioso y complicado el pedaleo.

Llantas: Las superficies lisas o de poca cocada de las llantas es muy «holandés». Reiteramos que las ciudades europeas son tentadoras de replicar pero los tipos de superficies de ciclovías y calzadas en Lima y Perú son variopintos. En algunas ocasiones, hasta peligrosos; totalmente lejanos a lo que una ciudad amigable con las bicicletas sería. Lo que necesita un vehículo de dos ruedas en la capital peruana son llantas de cocada media a ancha, pues es muy importante adherirse al suelo todo lo posible, al margen de la pérdida de velocidad.
Las llantas lisas o de poca cocada se deslizan considerablemente en suelos pulidos y no es raro escuchar comentarios de caídas en plena ciclovía o cruces con pintura de esmalte. Este mismo tipo de llanta dificulta la circulación cuando cae la garúa. No es la más recomendable para la realidad ciclista urbana.

Parrillas: El común del ciclista urbano transporta carga liviana al dirigirse a su centro de labores o cuando retorne a clases. Un pequeño bolso o la clásica mochila es suficiente para llevar esa carga. Quizá algunos prefieran tener la espalda libre o evitar la incomodidad de tener el bolso cruzado cuando se pedalee. Y para ello basta y sobra una única parrilla desmontable. La propuesta de la ATU en incluir 2 parrillas (delantera y posterior) es exagerada. Esa alternativa se aplica mayormente en el cicloturismo, una modalidad de viajes largos en bicicleta, o de las bicicletas de carga (para delivery) algo que está lejos de los objetivos perseguidos. El exceso de peso y el espacio de carga sin usar generarán un esfuerzo para el que no se ha pensado. Hay que disminuir esos 12-14 kilos que ya tiene la bicicleta popular.

Manubrio (Timón): La forma del manubrio con su estilo «Porteur» está pensada para bicicletas de transporte de carga (como para delivery) y su elección se debe a que consideraron la parrilla delantera, la que ya hemos referido es innecesaria para situaciones comunes urbanas. Este tipo de timón no es muy maniobrable, ya que el tiempo de transmisión en los cambios de dirección serán más lentos. El estado de las ciclovías en nuestro medio y las situaciones inesperadas en los cruces de avenidas requieren respuestas rápidas para sortear obstáculos. Luego, la posición de las manos en las palancas de frenos no es la mejor para la aplicación de la mayor fuerza posible en caso de requerir un frenado rápido.

Con algunos cambios sencillos, la bicicleta popular será verdaderamente «popular»
Foto: El Comercio

CONCLUSIONES:

Esta bicicleta está pensada para ciudades de poca o nula pendiente, las que en su mayoría se encuentran en la costa peruana y conforman un pequeño universo si tomamos en cuenta a casi todas las ciudades del país. Decirle «bicicleta popular peruana» es una etiqueta demasiado ambiciosa pues no se adecúa a los escenarios, climas y terrenos diversos. Es más franco comentar que es una bicicleta para ciudades costeras o mejor aún, «bicicleta limeña para tramos cortos y llanos». No la recomendamos para el ciclismo urbano fuera de esas condiciones a no ser que se tomen en cuenta algunos aspectos:

  1. Incluir un sistema de transmisión con cambios: Ello permitirá que el usuario pueda sortear las pendientes de más de 5% con relativa facilidad y pueda desplazarse por distritos no tan llanos. Recordemos que las zonas que no son planas contienen una gran cantidad de población que puede utilizar el vehículo de dos ruedas de manera preferente. Este sistema de cambios los incluye.
  2. Cambiar de llantas: Eliminar las llantas lisas de poca cocada y suplantarlas por llantas con cocada media al menos permitirá mayor adhesión al suelo, disminuyendo la posibilidad de accidentes en base a las causas señaladas anteriormente: pintura o suelo resbaladizo, el que se incrementa en época invernal debido a la garúa.
  3. Eliminar la parrilla delantera: El objetivo es desplazar usuarios a su centro de labores o centro de estudios; no para viajes largos o delivery. Ello también elimina el sobrepeso.
  4. Cambio de manubrio: La rápida reacción en situaciones adversas y exponenciales puede ser un factor que nos evite un mal momento o desenlace. Cambiar el timón «Porteur» por uno más maniobrable es preferible, aunque sacrifique ligeramente la postura del usuario.

Estos cambios permitirían definitivamente transformar la bicicleta limeña en una bicicleta adaptable a más ciudades y escenarios urbanos del país y la convertirían en verdaderamente «popular».

Esperemos asimismo que las propuestas de los productores locales colaboren aún más en la creación de un producto que incluya a más de la diversidad del ciclista urbano peruano.

Publicado en Artículos

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