Quilmaná: La Ruta del Desierto Asesino

Esta ruta como siempre ha estado plagada de factores climáticos extremos, dureza del terreno, cansancio, insectos, las clásicas ponchaduras y un final con broche de oro en el Fundo Genebrarda de nuestro muy querido amigo Oscar Rojas.
Partimos a las 7:00 am desde nuestro punto de encuentro en Campo de Marte. Para propósitos de efectuar en un sólo día este periplo, optamos por contar con una movilidad contratada. Once jinetes del metal abordamos con gran entusiasmo y llegamos al Boulevard de Asia en aproximadamente dos horas de camino.

Un necesario y bien tomado desayuno fue la previa antes de adentrarse al desierto, quien no tuvo piedad en principio, mostrándose benevolente por momentos en todo el ascenso. Quienes nunca nos tuvieran misericordia, fueron las infinitas moscas zombie que nos revolotearon toda la travesía, estrellándose contra nuestro rostro y vehículo de dos ruedas. Cual plaga bíblica, los insistentes bichos nos hacían perder la paciencia, el control y la fortaleza que se debía mantener para culminar el viaje.

Es importante mencionar aquí el récord guiness no reconocido, asignado a nuestros bikers Jorge Luis Cruz Montero y Elizabeth Juarez, que dieron cuenta de aproximadamente 500 de éstos bichos, afectando severamente el equilibrio ecológico de la zona, aunque en afán de su propia supervivencia y tranquilidad.

No fue sino hasta unos 20 kilómetros adentro del desierto en que inicia la espectacular bajada, que los tercos insectos nos dejaron en paz, no por conciencia, sino, porque les fué imposible igualar nuestra velocidad en descenso.
Ya más relajados, aunque aún con el sol enviando señales de sopor, pudimos disfrutar con mayor paz del paisaje «marciano» que se nos presentó. Eran los últimos minutos antes de llegar al Fundo de Oscar, quien nos recibió y atendió cual guerreros victoriosos que vuelven del campo de batalla.

Una suculenta e inigualable Sopa Seca, parrilla, pisco artesanal, pisco sour, vino de la zona y las infaltables cervezas heladitas, coronaron con broche de oro una ruta más, rodeado de excelentes amigos.