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San Mateo de Otao

Deseosos de que la locura de recorrer el país en bicicleta incluya a más personas, invitamos a nuestro amigo Abel Alvarado a que haga su primer descenso en bicicleta desde las alturas del pueblo de San Mateo de Otao (3 504 msnm).

Era un pueblo que estaba pendiente en nuestra agenda desde hace meses y aprovechando el buen clima en los andes fijamos un día de julio de 2011 para visitar definitivamente este pueblo.
Para llegar a San Mateo de Otao y debido a la iniciación de nuestro compañero Abel embarcamos nuestras bicis en un vehículo que nos transportó a Chosica, luego del cual, posterior a un buen desayuno, abordamos otro que nos llevara directamente al pueblo. Es aquí donde armamos las bicis, nos aseguramos que no haya desperfectos y procedimos a admirar el entorno.

SL372873San Mateo es pintoresco, un viaje al pasado. Sus casas con techo a dos aguas preservan el mismo aire colonial de hace 300 años. Casi nada parece haber cambiado salvo los escasos postes de alumbrado público y cables que van de techo en techo. La trocha es carrozable y en el camino es fácil toparse con ganado que va o vuelve de pastar. Sus habitantes se ocupan de labores agrícolas en un 80% en base a las comunidades campesinas. Estas, a lo largo del descenso, mantienen una comunicación constante ya que debido a la particularidad de estas cumbres, la agricultura en base a control de pisos ecológicos es una necesidad.

El descenso comenzó con nuestro iniciado Abel a la cabeza, ya que se encontraba muy emocionado. Lamentablemente la falta de experiencia previa en descensos lo traicionó en una curva con tierra muerta. Una feroz caída lo obligó a mantener mayor cuidado durante el resto del día, no sin antes dejar su buzo roto y su rodilla golpeada.

Continuamos descendiendo para seguir admirando maravillas naturales. Nos topamos con una caída de agua. Un poblador que venía caminando nos detalló que el agua provenía de una toma que desviaba el curso natural y lo dirigía a la quebrada que colindaba con los pueblos de Canchacalla, Cumbe y Salpín, con la finalidad de dar riego a los cultivos de Chirimoya y Palta. En este año y el anterior (2010) el cambio climático había ocasionado un desastre ecológico y económico en la zona. De más de 11 mil toneladas de Chirimoya que se producían, tan solo pudieron recolectarse algo de 570. Las comunidades estaban en alerta y solicitando apoyo al gobierno, apoyo que dicho sea de paso, nunca llegó.
SL372891Llegamos a Canchacalla y nos recibió amablemente. Es un pueblo muy cálido que vive de los cultivos y el comercio de los mismos hacia la ciudad capital. Su iglesia está al lado de una placita muy particular. Pudimos comprar algunos rehidratantes y comestibles en una bodega cercana. La gente que atendía nos preguntaba que hacíamos y no dejaban de expresar su sorpresa al ver que tres locos en bicicleta podían realizar un recorrido similar.

Un grupo de niños curiosos no dejaba de vernos y algunos se animaron a tocar nuestras bicicletas. La inocencia y motivación de los infantes siempre es el mejor motor para el aprendizaje.

Nos despedimos de Canchacalla y continuamos un fácil periplo… fácil es un decir porque a partir de aquí incontables jaurías nos persiguieron todo el camino motivando a nuestro iniciado Abel a que ponga pedales en polvorosa. Definitivamente los feroces conjuntos de dientes afilados rodeándote es el mejor incentivo para pedalear como todo un campeón.

Avistamos el puente Cupiche y pusimos destino a Chosica vía Carretera Central. Aquí también tuvimos una «inauguración» con Abel puesto que también fue su primera vez en carretera de alta velocidad y tráfico. La adrenalina que sintió fue inolvidable para él y le brindaría el conocimiento necesario para futuras rutas.
Pronto estaremos de vuelta en San Mateo de Otao pero buscando la lluvia y el barro…

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Carlos Caballero Montero
Co-Fundador y Administrador ProBike

Publicado en Rutas

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