Collique y Río Seco: La Ruta de los Antiguos Guerreros Qolli

Tal como hace siglos, emulamos el periplo de los Qolli, un pueblo que se asentó entre las márgenes del río Mamaq (Rímac) y el Chillón. Los Qolli dominaron Komas y Karawayllo (actual Carabayllo), estableciendo relaciones con los Chancay en el lado costero norteño y con los Ichmay (Pachacámac) en la costa sur.

Sin embargo, mantenían confrontación constante con los Qanta (Canta), disputándose el valle de Quivi (Quives) que en ese entonces tenía extensas plantaciones de coca, la planta sagrada. Los pueblos andinos de ese entonces requerían del mayor control posible de la hoja de coca, pues era utilizado para fines comerciales y ceremoniales.
Es así, que «armados» con nuestras piernas y nuestros caballos de metal, 25 bravos guerreros, apertrechados de hidratantes y comestibles para la larga travesía, partimos con dirección a Lima Norte para iniciar una pronta trepada por Collique, actual nombre heredado de los antiguos Qolli.

Ni bien comenzados los conatos de «batalla», tuvimos dos abatidos por la exigencia y dureza del camino. Prometieron volver para su revancha. Terminamos la zona 6 de Collique sin problemas y continuamos por la trocha hasta alcanzar la parte alta que comunica con San Antonio de Huarochirí. Descendimos de forma vertiginosa hacia El Valle y retomamos la avenida para continuar con el ascenso. Antes de bajar, 3 guerreros más habían desistido de continuar.

La zona de El Valle observó, como una hilera de decididos amantes del vehículo de dos ruedas, transitaban hacia la cúspide, aún aquellos cuyas piernas les pedían detenerse. Pero aquí, ya no había posibilidad de dar media vuelta. Dejamos la ciudad atrás y nos internamos en las montañas, nuestro hábitat, allí donde el olor a smog desaparecía y el cielo se mostraba más azul que nunca. El último kilómetro fue el desafío más grande y fue aquí que entendimos la rudeza y bravura de los Qolli. Imaginábamos esos enormes ejércitos, ambiciosos por defender o recuperar Quivi, rodeando a las huestes Qanta en un afán orgulloso por obtener la victoria.

Ese mismo afán lo vivimos en persona al alcanzar las alturas, transportando la bicicleta al hombro, imitando a los hombres y mujeres Qolli. Lo pedregoso y por ratos, resbaladizo de la escalada no detuvo a estos bravos guerreros del pedal, envalentonados en cada pisada y huella. En esta parte, hallamos cientos de conchas-caracol distribuidas por todos lados, lo que nos llevó al cuestionamiento de si hace milenios los mares llegaban hasta esa zona o si bien, grupos humanos lo llevarían para realizar ofrendas a los apus.

Estando reunidos en lo alto, a unos 1500 metros de altitud y teniendo al Cerro Colorado (2187 msnm) y al Cerro Cantería (1166 msnm) de testigos, hicimos un pago al Apu con la sagrada hoja de coca tal como lo hicieran cientos de años atrás nuestros antepasados Qolli. Un protegido descenso hasta Río Seco y la parte baja del otrora valle de Quivi caracterizo la parte final de la ruta. Desembocamos en la actual Carretera a Canta a la altura de la Hacienda Caballero.

En Karawayllo (Carabayllo) nos agarró la noche y con la sensación de haber llevado a cabo una de las mejores rutas de montaña que se pueden realizar cerca a la ciudad capital. Pronto volveremos por más trocha y más montaña…